giovedì, novembre 18, 2004

ascendiendo

Aqui el relato... volviendo de una cena familiar (algo poco usual en mi familia, q se limita practicamente al festejo de los respectivos cumpleaños) nos aventuramos en un acto de unión familiar y los cinco tomamos el mismo ascensor. Mi hermano en principio se negó a hacerlo dado q en contextura, peso e interacción familiar corriamos riesgo de sobrepasar la capacidad máxima del elevador. Sin embargo mi padre lo indujo a hacerlo alentándolo con una frase tal como "No seas boludo, subí!" y mi hermano subió. Son solo tres pisos y el marcador llegó al número tres, pero la puerta nunca se abrió y la caja de metal se detuvo abruptamente. Al principio, unas risas nerviosas y algún comentario impropio, después reproches varios, culpas y no culpas, chistidos y hasta algún grito histérico de mi parte. Todo se había detenido, por un momento hasta el tiempo. Descubrí en ese momento las bondades de los juegos en mi celular y me senté en el piso, sin hablar para no "gastar el oxígeno". Tocamos la alarma, pero siempre persiste la duda de si alguien escucha eso o no, porq no es demasiado potente q digamos. El encargado nocturno no es de fiar, y los veinte minutos q duró el encierro familiar semejaron a un reality show de terapia familiar, donde cada uno toma una postura y se siente observado por algún ente q proviene de la luz de arriba. Silencio, siempre termina apareciendo. Finalmente empezamos un descenso pausado y bastante poco automático, y repentinamente la máquina volvió a la vida y subimos de nuevo, no hasta el tres, sino hasta el nueve! y se abrió la puerta y un señor intentó subir pero no entraba. Entonces bajamos y creo q fue como bajar de un vuelo con demasiadas turbulencias, con ganas de abrazar el piso si este fuera abrazable.. y era un tercer piso, q paradógico es todo, no?

Nessun commento: