Cuando llueve el asfalto provoca un efecto óptico de espejo opaco, y entonces los sonidos de los autos mutan, y el deslizarse es entre filoso y suave. A su vez hay riesgo, la patinada siempre es riesgosa..y mucho más cuando el agua aún cae y la visión se nubla. Se dificulta la frenada.
Es de noche, claro está.. y llueve.. es domingo.. o lunes por la madrugada como dijo el abuelo alguna vez por los ochenta, y pido justamente ochenta y me subo al sesenta. ( será que las décadas manejan nuestras coordenadas?) Es de noche, ya dije eso no? y el colectivo está vacío.. pero así pelado pelado..sin absolutamente nadie más que el conductor y quien conduce este relato. El sueño del colectivo propio, y la confirmación de que sin paradas es mucho más velóz que cualquier auto, no olvidemos la costumbre de esa línea de llevarse el mundo por delante, aunq para mi fortuna sin choques.
Cuando ya me había hecho a la idea de mi colectivo personal, y entrada plaza italia, pacífico más precisamente sube un/una huésped, que para complementar mi pequeño cuadro arltiano esta/e rubia/o se sienta en silencio en el último asiento.. me pareció que lloraba.. capaz lo imaginé.
Luego un tercero, un muchacho con gorra varias paradas más tarde y así me bajé dejándoles prestado mi 60. Sigo esperando que me lo devuelvan, lo dudo.
martedì, luglio 26, 2005
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