venerdì, giugno 15, 2007

des_carga ra ta- ta- ta

Algunas personas nos genera un deseo incontrolable, imposible de explicar bajo los cánones de la lógica moderna. Otras, en cambio, producen en nosotros una terrible ira. Provocando de este modo el surgimiento a la luz de nuestros instintos más asesinos. Personas cuya sola presencia dispara una seguidilla de ideas oscuras, la única finalidad sería brindarles la peor de las muertes. Sin saber si realmente son merecedores de la paz que la misma muerte trae consigo. Nada más lejano de nosotros que la mínima posibilidad de hacerles un favor.
El funcionamento con respecto al deseo, es en este segundo caso un poco más explícito. Muchas veces estas personas hacen cosas que provocan esta violenta reacción en nuestras cabezas.
La ira comienza a sentirse en el cuello, lentamente se adueña del rostro, generando un alza en la temperatura corporal (completamente distinta a la provocada por el deseo carnal). Tiemblan las manos y el cuerpo adapta un estado de profunda rigidez. Cualquier mínimo sonido es amplificado por nuestro cerebro, pudiendo ser la causante de la más terribles de las explosiones. Entonces todo eso que está por detonar no ocurre, y la ira aumenta. Entonces el cerebro se pone en veloz funcionamiento, imaginando todo aquello que por normas morales, de convivencia, sociales o como quieran llamarlas nunca podríamos llevar a cabo.
El límite entre nosotros y un asesino es tan ínfimo en ese momento, como la posibilidad de transformar en acción esos pensamientos. El animal hombre, tal como sus pares, funciona ante todo por instinto; y si bien existen normas, reglas, leyes, para contenerlos muchas veces se torna imposible. No justifico a quienes matan, pero en este momento puedo comprenderlos un poco más. Hoy y ahora puedo decir que yo la quiero matar.

2 commenti:

kekiL ha detto...

no a la violencia mechi.

Anonimo ha detto...

un gusto leer su descripcion, che. coincido, pero qué elección de palabras eh..

cuando qiera pase por mi cuaderno:

www.fotolog.com/de_paapel