
Antes se podía medir el grado de confianza con una persona al saber de memoria su número teléfonico, es cierto que los números eran menos y la memoria era más tal vez. Las primeras escrituras; y no me refiero a las cristianas, ni a los remotos cuneiformes, eran firuleteadas a más no poder, mientras que busco tanto lo simplista ahora. Viendo hacía atrás todo se ve con un dejo de insignificancia, viendo hacia adelante nos guiamos por predicciones que cuartan cada plan.
Pensando que quizás no sea un papa negro, quizás sea una mala interpretación sobre un posible presidente negro y los años que quedan, los desastres que vendran. El hoy se ve chiquito, real, pero efímero, real pero demasiado complejo para el deseo simplista que me invade. El hoy me hace sentir bien, pero cuando me acuerdo ya no es hoy y pasa a ser parte de un cajón más.
Extrañas modas regresan, y el tiempo vuelve y avanza, tan... tan a su antojo.
A mi se me antoja chocolate a pesar de los 35º, a mi se me antoja que la culpa no me persiga después y que el ayer parezca un poco más insignificante que el mañana.

Nessun commento:
Posta un commento