Ingreso al mundo farmacológico, cómo más de una vez al año, pero esta vez todo junto. Entro, mochila al locker, salgo bolsa enorme. Esta bien, mientras me alejo me siento una de las personas con menos salud de la cuadra, pero soy consciente de que solo es una impresión.
Sí, he sufrido un pequeño pero no inofensivo ataque de consumismo, es que la ciudad farmacia no parecía ser tan buena idea, y ya ves.
Floto aún un poco aunque dejo de mezclar los analgésicos, es cómo jugar a ser trainspotting pero con aspirinetas. Miro el muro, el muro me mira. Por primera vez en años siento que se mueve un poco, y siento que la tele me habla desde el más allá... a claro! no la puse la tele, es la tele del otro cuarto.
Comer sin ganas no es común en mi , es solo un paso necesario para poder consumir el resto que separa de la cama. Está bien, aceptado, dicho así, suena patetico.... pero después de todo es una noche de miércoles y el partido que dan no me importa demasiado, estoy cansada, la cabeza me pide tiempo fuera, y yo le pido tiempo a un reloj de arena.
giovedì, giugno 05, 2008
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