sabato, novembre 29, 2008

pesadilla de una noche de verano

Caminando por la ciudad una pegajosa noche del verano que apenas nace, me percato de que la gente tiende a expandirse de las formas más similares posibles a aquellos insectos que supieron sobrevivir el apocalípsis. Noto felicidad en sus cuerpos livianos, o que al menos lo intentan, noto brillos y sudores en sus rostros inchados. Gris suciedad, y las bolsas de basura aún siguen abiertas, derramando las sobras y envoltorios de otros.
Camino entonces, por un barrio supuestamente elegante, y un insecto, que no es humano, se cruza. Ya no temo, somos pares. Sólo que él sí pudo salir desnudo.
Es verano, y las luces de colores comienzan a adornar estas calles amarillas... las personas se tapan con cremas caras y maquillajes, pero el sudor se encarga de quitas las máscaras 5 minutos después de salir de casa.
Hoy, el agua nos miente cómo si fuera a limpiar un poco todo.
Hoy presiento que si oliera odiaría mucho más el verano.
Hoy pienso que ni un helado es consuelo para semejante grasitud, es estar dentro de un horno microondas, como esperando que en el 2012 o quién sabe cuando .. suene el PIP..

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