Hoy viajé en colectivo con Norma Pons. Portaba una camisa holgada de lino blanco y una pollera floreada y larga. Llevaba un bolso cruzado y amarillo y era notorio que tenía sueño, pues bostezaba afanosamente. Ningún pasajero le cedió el asiento por ser Norma Pons, de hecho viajó parada cerca del asiento del conductor y aferrada a uno de los barrotes que se enfrenta a la máquina expendedora de boletos. Se mantuvo erguida y seria, tenía anteojos y el pelo rubio, rubio y recogido. Pasando Scalabrini Ortiz (ex-Canning) y Güemes descendió del colectivo y todo volvió a la normalidad. Solo que ya no era la única que había notado el hecho.
Se prendió un cigarrillo, me pregunté... sería Norma o Mimí? Creo que era Norma. Si, era Norma.
martedì, dicembre 14, 2004
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