Buenos Aires es bonita también cuando llueve, humedad que no huele y una que otra baldosa floja. Noche reflejada en cada charco, y ese resabio burgués que la obliga siempre a ir a alimentar estos gatos del jardín ajeno. Pero eso sí, nunca antes de las diez de la noche. Buenos Aires pinta un poco cuando llueve, lava y purifica; hay manchas que no salen, y siempre algún que otro quijote que sigue peleando.
Sin saber nada de arrabales y patios me gusta imaginar como sería... como fue..como parece. Es que cambia tanto la cosa, cambia más la forma de mirar. Porto el om colgado en mi, el sonido del universo, una forma de principio de todo. Me gusta pensar que el principio entra en mi mano, entonces pienso levantar el teléfono..cuando no da tono. Ese tono no se asemeja al sonido universal.
venerdì, marzo 09, 2007
Iscriviti a:
Commenti sul post (Atom)

Nessun commento:
Posta un commento