Durante todo el sábado deseé que no lloviera; si bien la lluvia es sumamente romántica, empaparse durante horas no estaba en mis planes, mucho más ahora en este temprano otoño porteño. Entonces las nubes se fueron e iniciamos la larga pero emocionante procesión. Algunos más experimentados, otros menos. Miles de personas habían adquirido el mismo boleto.
El estadio imponente, las luces mágicas, y conseguimos donde sentarnos para poder ver... era eso.. fue eso.. oír... escuchar.. ver. No recuerdo otro show igual... capaz es que siempre hubo alguien o algo que me lo tapó. Entonces fuego, chanchos voladores, primas, luces, laser, astronautas. Todo y más allá. Un viaje vulcánico hacia adentro, y de repente un vuelo intergaláctico hacia afuera... lo más exterior que se pueda lograr en el espacio. Como un rito..el silencio.. la atención. Pocas veces he oído tan poco alrededor. Entonces cuando parece haberse calmado.. la luna.. de colores.. roja.. verde.. azul. Y una vez se vuelve a abrir el cielo, el cielo no es real.. es otra pantalla. Las nubes se mueven demasiado rápido. Pasa un avión. Simula ser el planetario, pero las constelaciones a penas se distinguen.. uno ve lo que quiere ver. Los acordes se te incrustan, las canciones pasan.. de un mundo a otro. Entonces ... The child is grown, the dream is gone. Gracias roger.
domenica, marzo 18, 2007
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1 commento:
Carajo, mierda, basta, basta.
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